Si te consideras una adicta al rico aroma de los perfumes no eres la única, esta costumbre proviene de hace millones de años atrás…
Los romanos antes de cada batalla se perfumaban en todo el cuerpo con distintas fragancias. En la antigua Grecia la obsesión llego a ser tal que los antiguos hombres y mujeres solían darse baños de perfume.

Cuando se trata de olores los seres humanos reaccionamos de maneras diferentes, muchos son alérgicos, y otros no toleran un olor en específico. Los aromas nos hacen recordar momentos y personas a lo largo de nuestra vida.
También se puede decir que el perfume no actúa igual en todas las pieles, normalmente las pieles blancas suelen ser secas, por lo que los aceites corporales son escasos, haciendo que la fragancia dure poco tiempo. Las personas de tez muy blanca deben aplicarse perfume varias veces al día. A este tipo de personas les convienen los aromas frescos y estimulantes.

En personas morenas o de cutis graso, los perfumes perdurarán por mucho más tiempo, pues su química interactúa más intensamente con su fragancia. Los perfumes intensos, florales o cítricos, a base de tabaco, ámbar incienso y rosas, les convienen.

Existen millones de perfumes y fragancias en el mundo entero, diariamente nos aplicamos un perfume más delicado al salir de la ducha, o si tenemos una cita importante aplicamos uno más fuerte y de larga duración.

Es muy habitual salir de casa con al menos un olor en nuestro cuerpo, y esto es fantástico incluso estudios revelan que las personas que se perfuman diariamente tienen mejor percepción de sí mismas que las que no lo hacen. ¡A perfumarse!